|
HE AQUÍ ESTE CORAZÓN QUE TANTO HA AMADO A LOS HOMBRES...
En
medio de mis juegos de niño, de mis ilusiones de joven o de mis
negocios de persona mayor, puedo pararme a pensar en la gran
realidad: ¡Jesucristo me ama! Jesucristo tiene Corazón...
Jesucristo se hizo hombre por mí...se entregó a la muerte por mí...
se da en alimento por mí... envió el Espíritu Santo para mí... fundó
la Iglesia para mí... me da su Madre para Madre mía... me da su
corazón para refugio mío... ¿Qué más puede hacer por mí...?
... Y EN CAMBIO NO RECIBE...
¿Cómo
respondemos los hombres a tanto amor de Jesús?
Sólo
una quinta parte del mundo le reconoce. ¡Qué pocos le aman!
¿Le
aman los indiferentes? ¿Los que escandalizan? ¿Los que faltan a la
caridad? ¿Los incapaces de sacrificarse por Él? ¿Los que le reciben
en pecado mortal, renovando el beso traidor de Judas?
¿Y
yo...?
¿Le
aman los que no le acompañan en el Sagrario, los que no hablan con
Él en la oración, los que no le socorren en sus pobres, los que no
le sirven en sus niños, los que no le respetan en sus sacerdotes,
los que no le piden que reine?
¿Y
yo...?
SIQUIERA TÚ...
Dice
el Corazón de Jesús a su confidente:
"Si
me correspondieran con algún amor, tendría en poco todo lo que hice
por ellos, y querría hacer más aún, si fuera posible...
Tú a
lo menos dame el placer de suplir su ingratitud en cuanto seas
capaz..."
Esto
es lo que pide Jesús, esta es la verdadera devoción a su Corazón
Sagrado: Amor de correspondencia, amor de entrega por tanto que
Él ama, consagración personal a Él. Glorificación por tanto que se
le ofende, expiación por los pecados, consuelo para sus aflicciones,
reparación.
CONSAGRACIÓN PERSONAL
¡Señor
Mío y Dios mío Jesucristo!
Por
el Corazón Inmaculado de María, me consagro a tu Corazón, y me
ofrezco contigo al Padre en el Santo Sacrificio del altar, con mi
oración y mi trabajo, sufrimientos y alegrías de hoy, en reparación
de nuestros pecados y para que venga a nosotros tu Reino.
¿Qué
es?
La entrega completa de mí y de todo lo mío al Corazón de Jesús,
reconociendo que todo lo he recibido del amor eterno de Dios.
¿Para
qué?
Para corresponder a su amor y afirmar mi unión con Cristo.
Ventajas:
Si cuido del Corazón de Jesús y de sus cosas, Él cuidará de mí y de
las mías.
Todas
mis obras le serán más agradables; tendrán más mérito; yo las haré
con más cuidado, con más amor.
REPARACIÓN
Reparar
es compensar las injurias al Amor.
Importancia:
Este espíritu de expiación y reparación tiene la primacía en el
culto al Santísimo Corazón de Jesús.
Clases:
Reparación negativa:
Evitar todo lo que desagrada al Corazón de Jesús. ¡No ofenderle
jamás!
Reparación aflictiva:
Unir nuestros sufrimientos a los del Corazón de Jesús, para
acompañarle y consolarle.
Reparación afectiva:
Ofrecer obras reparadoras: penitencias, limosnas, oraciones; y sobre
todo, la Santa Misa y la Comunión. Trabajar por disminuir las
ofensas inferidas contra este Corazón amante, darlo a conocer,
traerle nuevos amigos.
"Y
todo en unión del Corazón de Jesús..."
Excelencias
Excelencias
de la devoción al Corazón de Jesús: "Es el remedio de los males
modernos". "Lleva al conocimiento, amor e imitación de Jesucristo".
"Es la síntesis de la religión y la norma de vida más perfecta".
Si
practico esta devoción,
si me
entrego al Corazón de Jesús, Él...
...
dará paz a mi familia
(2ª
promesa);
...
me consolará en mis aflicciones
(3ª
promesa);
...
me hará fervoroso, si soy tibio
(7ª
promesa);
...
me elevará a gran perfección,
si
soy fervoroso
(8ª
promesa);
...
será mi amparo en vida y muerte
(4ª
promesa);
...
me concederá la gracia de
la
perseverancia final y la salvación eterna,
si comulgo NUEVE PRIMEROS
VIERNES DE MES SEGUIDOS
con
espíritu de amor y reparación
(La
Gran Promesa).
MEDIOS
Medios
para ser muy devoto del Corazón de Jesús: Contemplar... practicar...
pedir...
I.-
Contemplar la vida de Jesús, sus palabras, su doctrina, y de
un modo especial, sus afectos íntimos, sus designios su amor, ¡su
amor en el Evangelio, su amor en la Eucaristía...!
II.-
Practicar generosamente esta devoción, que es la esencia del
Cristianismo: ofrecimiento diario al Corazón de Jesús, jaculatorias,
actos de reparación, fidelidad en el deber de cada día, acompañarle
en el Sagrario y todo por amor a Él.
III.-
Pedir... Pedir semanas y meses y años... Pedir conocimiento
interno y amor de Jesucristo... Pedir imitarle... Pedir entrar en su
Corazón... ¡Señor mío Jesucristo, hazme perfectísimo amante y
apóstol de tu Corazón!
Acude el 23 de Noviembre a la
Catedral de Toledo
para unirte a la Consagración Diocesana |